viernes, 18 de agosto de 2017

IMPRESIONES DE UN ANGLOCATÓLICO SOBRE EL ORDINARIATO

Traducción del artículo de Andrew Sabisky para CATHOLIC HERALD. El autor del artículo es parte de la Iglesia de Inglaterra, pero es interesante su análisis de por qué los anglocatólicos en su país prefieren seguir en el anglicanismo que no acogerse a la figura contemplada en el Motu Próprio Anglicanórum Cœ́tibus de Benedicto XVI.
 
POR QUÉ LOS ANGLOCATÓLICOS NO SE UNEN AL ORDINARIATO
Además de la teología, hay razones prácticas y personales que hacen que los anglicanos altos no se conviertan al catolicismo.
 
Adoración solemne al Santísimo en la iglesia anglocatólica de San Silas (Kentish Town, Londres)
 
La semana pasada en este sitio, Francis Phillips notó las muchas “características tradicionalmente católicas” de algunas parroquias anglicanas de la High Church, y se asombraba de por qué muchos anglocatólicos (como yo) no nos unimos al Ordinariato [de Nuestra Señora de Walsingham]. Tenemos nuestras razones teológicas, por supuesto. Pero también razones más prácticas y consideraciones inmediatas que los lectores católicos quizá no toman en cuenta.
   
Primero, el sistema de supervisión episcopal alternativo lleva a nuestras parroquias a ponerse bajo la supervisión de un “obispo vagante” [visitador episcopal provincial] varón que no ordena mujeres al sacerdocio. Las facciones anglocatólica y evangélica conservadora de la iglesia, con estructuras de “iglesia dentro de la iglesia” están creciendo y floreciendo. Estas estructuras parecen tornarse cada vez más poderosas conforme pasa el tiempo.
  
Segundo, a pesar de los mejores esfuerzos del Papa Benedicto XVI, es un secreto a voces que la jerarquía católica en Inglaterra y Gales nunca ha tenido en bien al Ordinariato. Se convirtió en una suerte de gueto desfavorecido. Incluso si un sacerdote o parroquia tiene una relación dudosa con la jerarquía de la Iglesia de Inglaterra, es poco probable que mejore su situación cruzando el Tíber.
  
Tercero, al clero de la Iglesia de Inglaterra se les permite cierta libertad para manejar sus parroquias como mejor consideren. Muchas de las parroquias anglopapalistas usan íntegramente el Rito Romano. Algunas otras usan el Misal Inglés, una liturgia singularmente maravillosa que combina una bella traducción del Rito Tridentino en un dialecto hierático del siglo XVI con los destellos del Libro de Oración Común. Esto es casi ciertamente contrario al Derecho Canónico, pero los obispos generalmente se hacen de la vista gorda. Tal libertad no es la práctica general de la Iglesia Católica en Inglaterra y Gales, que, desde una perspectiva externa, parece en cambio más controladora sobre sus sacerdotes y parroquias.
 
Cuarto, el Anglocatolicismo tiene su propio martirologio, fuente de gran orgullo. Ve a los grandes santuarios anglocatólicos e inevitablemente escucharás con cuidado la historia del sacerdote del siglo XIX que fue a prisión por los delitos de poner velas sobre el altar y vestir ornamentos eucarísticos. Hombres como el Padre Alexander Heriot Mackonochie (el “mártir de St. Alban’s”), el Padre Arthur Tooth y el Padre Thomas Pelham Dale lucharon heroicamente por su visión de la catolicidad de la Iglesia de Inglaterra. Sus sucesores encuentran poco probable abandonar fácilmente el camino antiguo.
 
Por encima de lo anterior, por supuesto, todo sacerdote anglicano que vaya a Roma tiene que suscribir Apostólicæ Curæ, admitiendo la invalidez de su ministerio anterior. ¿Sorprende que la mayoría no lo hace?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preferiblemente, los comentarios (y sus respuestas) deben guardar relación al contenido del artículo. De otro modo, su publicación dependerá de la pertinencia del contenido. La blasfemia está estrictamente prohibida. La administración del blog se reserva el derecho de publicación (sin que necesariamente signifique adhesión a su contenido), y renuncia expresa e irrevocablemente a TODA responsabilidad (civil, penal, administrativa, canónica, etc.) por comentarios que no sean de su autoría.